navidad en copenhague

En nuestro viaje a Laponia para fin de año, hicimos escala en Copenhague. Así tuvimos la oportunidad de hacer una visita a esta preciosa ciudad del norte de Europa.

Estuvimos poco más de 24 horas pero suficientes para darnos cuenta que es una ciudad que merece mucho la pena visitar tranquilamente en otro viaje. 

Un inconveniente en invierno es que oscurece muy pronto, y nosotros queríamos aprovechar al máximo nuestra estancia, como sólo estuvimos una noche escogimos un hotel justo al lado de la estación central, concretamente el Urban House Copenhague , con lo que llegas muy rápido del aeropuerto y buen lugar para conocer la ciudad.

 

 

Así lo primero que hicimos al llegar fue encaminarnos hacia el puerto. Queríamos llegar para ver la sirenita de día (oscurece sobre las 15). Copenhague no es una ciudad muy grande, por lo que no tardamos más de media hora en llegar. 

 

Cogimos el metro desde la estación central hasta la estación de Østerport, de allí solo hay que caminar unos 10 minutos hasta el puerto donde la encontraréis.

Sirenita

Seguramente veréis una multitud de gente a su alrededor, así que, aunque su tamaño no sea muy grande la encontraréis. Inspirada en el famoso cuento de Hans Cristian Andersen esta estatua de bronce se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.

A nuestro parecer tiene mucho encanto, la pega es que está un poco alejada del centro y justo detrás, al otro lado del canal, se ven fábricas humeantes! Aún así no os la podéis perder!!

Amalienburg

Desde La Sirenita hay un paseo que bordea el puerto hasta llegar al centro, son unos 30 minutos. A mitad camino pasareis por Amalienburg, el Palacio de la Reina Danesa. Tiene una plaza donde podréis ver la guardia danesa, con su típico sombrero negro!

Nyhavn

Dejamos atrás el palacio para seguir nuestro paseo hasta Nyhavn, es el canal más conocido de Copenhague, repleto de restaurantes y bares. Seguro que es bonito todas las épocas del año, pero con la iluminación y decoración navideña lo hacen aun más encantador.

Además encontraréis un mercadillo navideño. Podréis tomaros un buen vino caliente o un waffle con chocolate!

Centro de Copenhague

Nuestro itinerario continua por la plaza adoquinada Kongens Nytorv y por la calle comercial Strøget hacia nuestra siguiente parada.

Justo en el centro de Copenhague encontramos uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo. Entrar allí es transportarte a otro mundo, sobre todo en Navidad. Debéis tener en cuenta que en Copenhague los mercados de navidad terminan antes del día de Navidad, por lo que si viajáis a finales de diciembre sólo encontrareis el del Tívoli abierto.

Nosotros compramos con anterioridad la entrada online que da sólo acceso, y después dentro del parque puedes comprar los boletos que dan acceso a las atracciones, así puedes comprar para las atracciones que te apetezca dependiendo del tiempo que tengas. 

Merece la pena estar toda la tarde, aprovechar para cenar en uno de sus restaurantes, nosotros comimos en este italiano y muy bien, también podéis comer un perrito paseando (hacia muchísimo frio) y esperar hasta el cierre, así podréis ver los fuegos artificiales. 

Christiania

Visitar la ciudad libre de Christiania era de lo que más nos apetecía de nuestra visita a Copenhague.  Sólo tenéis que coger el metro hasta la parada de Christianshavn.

Esta parte de la ciudad se considera un estado libre, es decir que cuando te adentras en él, no estás en Dinamarca, de hecho ni en la Unión europea. 

Pasear por aquí es una delicia, podéis visitarla tranquilamente con niños. en algunos foros habíamos leído que era peligroso. Nosotros fuimos por la mañana y ningún problema. Debéis tener en cuenta que no se pueden hacer fotos!!

Podréis ver muchísimo arte callejero, grafitis, murales increíbles  y unas construcciones que asemejan unos gigantes hechos de madera. 

Cuando fuimos nosotros aún estaban cerradas las tiendas y bares pero tened en cuenta que aquí no hay impuestos por si queréis tomaros algo!

Aquí termina nuestro itinerario por Copenhague donde nos quedaron muchísimas cosas que ver y hacer, sin duda un destino que repetiremos.